Te sientes que no puedes mas con esa relacion y estas al limite ya quieres acabar todo dejarlo e irte lejos PERO Si HAY UNA SOLUCION para solucionar todo esto sin tener que llegar ala separacion y se llama dios solo dios puede solusionar todo ese problema el cual estas pasando asercate a una iglesia pidele ayuda al pastor abla con el Y EL PRIMER PASO entregale tu corazon a dios y el rrestaurara tu relacion y todo lo que este mal en tu vida solo aslo y te aseguro que todo canbiara y tendres pas en tu corazon y enpesara una nueba bida en dios, te dara amor por tu pareja y
jueves, 4 de febrero de 2016
COMO RECONSTRUIR TU RELACION
Te sientes que no puedes mas con esa relacion y estas al limite ya quieres acabar todo dejarlo e irte lejos PERO Si HAY UNA SOLUCION para solucionar todo esto sin tener que llegar ala separacion y se llama dios solo dios puede solusionar todo ese problema el cual estas pasando asercate a una iglesia pidele ayuda al pastor abla con el Y EL PRIMER PASO entregale tu corazon a dios y el rrestaurara tu relacion y todo lo que este mal en tu vida solo aslo y te aseguro que todo canbiara y tendres pas en tu corazon y enpesara una nueba bida en dios, te dara amor por tu pareja y
jueves, 17 de septiembre de 2015
RELACIONES DOLOROSAS
La ambivalencia sentimental (esa mezcla de rechazo y apego hacia la persona que amamos) se despierta cuando ha dejado de cumplir lo que esperábamos de ella y descubrimos que tampoco respondemos al ideal que el otro se forjó de nosotros. Si la ambivalencia resulta insoportable, la pareja se rompe. Es probable que el sentimiento de fracaso permanezca en una relación o se repita una y otra vez, con personas diferentes y en circunstancias semejantes, a menos que se haga un trabajo psicológico para aclarar sus causas.
- Una huida hacia delante
Esta era su tercera ruptura. No comprendía cómo aquel hombre tan encantador y cariñoso de los comienzos se había convertido en su peor enemigo, hasta el punto de devolverle una imagen de sí misma en la que no se reconocía. La llamaba histérica cuando estaba enfadada y siempre desvalorizaba sus sentimientos como algo propio de mujeres.
La relación anterior había tenido un final comprensible desde el punto de vista psicológico. El novio, en este caso, era un hijo único más joven que ella. Lucía tuvo que esforzarse para ser aceptada por los padres de él. Cuando al final lo logró, su resentimiento era ya mayor que el amor, por lo que rompió la relación.
En cuanto a su primer amor, estaba sentenciado desde el principio. Se trataba de un hombre casado que había sido su profesor. Todo fue bien hasta que advirtió a Lucía que no iba a separarse de su mujer. Todos sus amores, por una causa u otra, acababan resultando asfixiantes. Cuando comenzaba a sentir agresividad hacia sus parejas, porque no le permitían ocupar el lugar que ella deseaba, la relación estaba sentenciada. El común denominador es que, pasados los primeros momentos, se sentía poco valorada.
En las rupturas hay una evocación inconsciente de los primeros vínculos amorosos: el de la madre en primer lugar y el del padre después. Ellos fueron los primeros que nos "decepcionaron", pues durante una época les atribuimos una perfección de la que carecían.
- Dependencia excesiva
Toda relación crea dependencia. Quien ama gana compañía, pero pierde libertad. Pero una relación de pareja sana requiere que cada uno preserve su parte de soledad y respete la del otro. Las personas poco seguras de sí mismas se convierten a menudo en ardientes defensoras de la independencia. Tienen tanto miedo a ser dominadas, que prefieren huir cuando la relación se asienta. Entre dos que se aman hay cierta tensión: por un lado quieren fundirse; por otro, seguir siendo dos. Cuando es difícil compatibilizar la segunda premisa con la primera, la pareja se rompe.
Qué nos pasa
- El inconsciente nos obliga a vivir una y otra vez aquello que no podemos recordar.
- Muchos hombres sienten de modo inconsciente que traicionan a la primera mujer que amaron (su madre) y tienen miedo de comprometerse.
- La mujer repite la relación con su madre: idealiza a la pareja y, cuando la ambivalencia aparece porque sus sueños no se pueden cumplir, se va.
- Un fracaso puede enseñarnos mucho de nosotros mismos. Señala qué es lo que no queremos y qué hay que preguntarse para investigar lo que nos sucede.
- Hay que dejar de culparse por lo que no ha salido bien y considerar la dimensión inconsciente, que puede elaborarse en una psicoterapia si queremos cambiar el modo que tenemos de elegir pareja.
martes, 9 de junio de 2015
PROBLEMAS EN LA PAREJA
La felicidad matrimonial no depende sólo de la fuerza de los sentimientos sino también de la manera como, movida por esos sentimientos, la pareja asume y afronta las dificultades y retos al amor que las circunstancias le presentan. Y particularmente en nuestros días el amor matrimonial afronta amenazas nuevas y difíciles de manejar frente a las cuales vale estar preparados:
- Amenazas provenientes del hedonismo desenfrenado que promueven los medios de comunicación y el Internet que están poniendo retos muchos mayores a la fidelidad y a la castidad del amor matrimonial.
- Así mismo, los cambios culturales y de ambiente confrontan a las parejas de inmigrantes con formas nuevas y diferentes de manejar la disciplina con los hijos y la distribución de los oficios fuera y dentro de casa, entre otros.
- Finalmente, la separación a veces obligada de las parejas y familias por la migración y las leyes migratorias, ponen retos muy especiales a la comunicación, fidelidad y unidad de las parejas, más allá y a través de las fronteras.
- La Infidelidad en el matrimonio, sus causas y retos a la pareja.
- Problemas que las adicciones traen a la vida de Pareja
- Cómo manejar las finanzas para que no sean una fuente de conflicto en la pareja.
- Problemas que puede causar la distribución de los trabajos dentro y fuera de casa.
- Qué tipo de roles en la pareja maneja usted que pueden causar problemas en su convivencia.
- Los conflictos en la crianza de los hijos que pueden afectar su vida de pareja
- Problemas por la migración
- Cómo las enfermedades físicas y mentales de uno de los cónyuges pueden afectar al matrimonio y la familia.
- La Violencia doméstica: cómo identificarla y salir de ella.
- Las dificultades que la pareja puede enfrentar en su intimidad y sexualidad
- Problemas que la pornografía está trayendo hoy a las parejas.
jueves, 4 de junio de 2015
LOS VERDADEROS HOMBRES ACEN FELIS ASU PAREJA
Me cansé. Me cansé de ser la encargada del jardín infantil. Me cansé
de que un niño siguiese jugando con mis sentimientos porque no estaba
seguro de lo que quería. Me cansé de darlo todo y no recibir nada. Me cansé de la inmadurez, me cansé de tener que demostrarle a alguien lo que valgo.
Quiero un hombre de verdad.
Quiero un hombre de verdad.
Porque un hombre de verdad es lo suficientemente seguro de sí mismo,
sin llegar a ser engreído. También tiene miedos, pero los enfrenta. Un
hombre de verdad es sensible, valora sus sentimientos, los trabaja y
expresa, no deja todo adentro para un día explotar. Un hombre de verdad
trabaja por la relación. Sabe que cuesta trabajo e invierte tiempo y
esfuerzo para obtener frutos. Un hombre de verdad es directo, y
te dirá lo que le molesta, pero solo porque confía en que la
comunicación es fundamental para la relación.
Un hombre de verdad no titubeará si sabe que eres la indicada, porque
sabe lo que quiere, y lo busca, no anda por ahí probando
simultáneamente para ver lo que consigue. Un hombre de verdad mantiene su independencia y misterio, sin embargo eso no lo frena de decirte cuánto te ama y valora, porque comprende lo afortunado que es de estar contigo. Un hombre de verdad quiere hacerte sentir especial.
Un hombre de verdad no asume que sabes las cosas, las dice, aunque
suene repetitivo; prefiere prevenir que lamentar, porque es sensato.
Piensa dos veces antes de decir las cosas. Y eso porque sabe que muchas
veces la rabia e ira traicionan, y que salen de nuestra boca palabras
que en realidad no sentimos.
Un hombre de verdad no sale con una chica solo por salir. Se salió de
la competencia de quién se acuesta con más mujeres. Es selectivo, lo
suficientemente maduro como para aceptar un compromiso, y comprende la
profundidad del sexo. No se arriesga a echar una relación por la borda
solo por unos minutos de placer. Prefiere la química que la lujuria, y es respetuoso y caballero, y no hará nada que tú no quieras.
Un hombre de verdad sabe que es un hombre de verdad. Sabe de
prioridades, sabe qué es lo que realmente importa en la vida. Está tan
enfocado en cumplir sus sueños que no tiene tiempo para banalidades.
Pero a la vez, puede hablar de la inmortalidad del cangrejo y luego de
crisis existenciales, y nada de eso lo definirá. Un hombre de
verdad no se preocupa de los grandes lujos, sino de los pequeños
detalles, porque sabe que esos son los que importan.
Un hombre de verdad se salió del juego de las “tácticas” y del “te
ignoro para que caigas”. Tampoco buscará ponerte celosa porque sabe que
eso solo los puede dañar, y entiende que la confianza es la base de una
relación.
Un hombre de verdad nunca sería capaz de hacerle daño a una mujer, y, especialmente, no a la mujer que ama.
QUIERES TERMINAR TU RELACION
Antes de decidir terminar tu relación, lee
Esto podría devolverte ese amor que sentías habías perdido.
Cuando llega ese punto en tu relación en el que ya no sabes que hacer
y comienzas a dudar es posible que sientas que toda esperanza parece
desaparecer. Es ahí cuando nos vemos enfrentadas a una de las decisiones más difíciles que tendremos que tomar:
seguir caminando de la mano de nuestra pareja o simplemente dejar que
nuestros pasos nos lleven a otro destino, uno que recorreremos solas.
Comienzas a preguntarte si es que este hombre que alguna vez te hizo sentir mejor con sólo un abrazo es el indicado. ¿Cómo podrías saber si tu príncipe realmente no era el príncipe? Empiezas a
cuestionártelo todo y a preguntarte si es esto lo que realmente
quieres. La forma en la que ves las cosas cambia: todo te hace dudar
y lentamente comienzas a analizar cada uno de sus comportamientos, sus
pequeñas faltas, las cosas que ya no te gustan tanto y aquello que solía
encantarte.
¿Qué nos pasa que ya no creemos en el amor como antes? ¿Por qué siempre vivimos con ese miedo a no estar viviendo la vida al máximo? Queremos
estar con alguien que nos haga felices, que nos comprenda y que nos
acepte por lo que somos pero la búsqueda parece nunca terminar. Nos
decimos “hay tantos peces en el mar” y de a poco comienzas a creer que
es hora de cambiar de pecera.
Nos enamoramos con rapidez y con profundidad, nos ahogamos en
la intensidad del sentimiento y creemos firmemente en las promesas que
hacemos y que nos hacen, pero eso no nos detiene a la hora de caer en
este limbo del cual no podemos salir. Quiero decirte que las
personas no somos perfectas y que es eso mismo lo que nos da la
posibilidad de amar con tanta valentía y abandono. Creo que es hora de
hacerle honor a eso y de no aterrarnos cada vez que vemos los defectos
de quien parecía ser tan perfecto porque es sólo a través de esta vulnerabilidad que se nos muestra que podremos construir un amor de verdad.
caEs hora de volver a comprometernos con la misma profundidad de
antaño, de volver a amar sin condiciones, de volver a estar dispuestos a
aceptar al otro en las buenas y en las malas, en los momentos felices y
especialmente ante la aparición de los conflictos. Amar no tiene nada que ver con lo que pensamos:
el amor de verdad no son los besos bajo la lluvia ni las cenas
perfectas a la luz de la luna ni siempre sentirse feliz ni siempre
querer abrazar a tu pareja. Es mucho más que eso. Amar significa encontrarte en una relación imperfecta.
Amar significa aceptar, compadecer, querer. Signifi que querrás
superar los obstáculos que encuentres en tu camino sin importar lo altos
que sean.
El amor real requerirá enfrentarte a ti misma y a las expectativas
que tienes y también tendrá que ver con crecer junto a una de las
personas más importantes que tienes en tu vida. Habrá ocasiones en las
que decidirás que lo mejor es dejar atrás a ciertas personas y olvidar
ciertas relaciones y estará bien porque en tu corazón sabrás lo que es
indicado. Pero si hoy estás dudando y sabes que aún hay amor
dentro de ti, de ese amor real que no se parece a las películas,
siéntate y piénsalo.
Puede que lo que decidas cambie tu vida para siempre.
COMO DORMIR CON TU PAREJA
"(Ver la forma en qué dormimos) sirve para ver en dónde estamos
romántica, afectuosa y apasionadamente en nuestra relación. A la hora de
dormir sabemos dónde está el amor", explica Belmonte.
A continuación las posiciones más comunes y su significado:
A continuación las posiciones más comunes y su significado:
Fugitivos: La posición es cara a cara, piernas encogidas y un pequeño
espacio los separa. Esto habla de intimidad, afectuosidad, pero también
demuestra racionalidad en la relación.
Cabeza con vientre: Una posición muy afectuosa, de mucha intimidad. Habla de que hay confianza entre dos amantes.
De cucharita: Es muy romántica y apasionada, es la de los primeros años de matrimonio. Puede dar paso a algo más.
De sumisión: Uno de los durmientes está en su posición y el otro
busca el contacto. Esto demuestra inferioridad o algún razgo de
inseguridad.
Espalda con espalda: Contrario a lo que se cree, en realidad denota
confianza en la pareja. La pareja se siente bien el uno con el otro.
Amontonados: Denota un gran deseo de intimidad, de conectarse.
Las parejas que tienen problemas bajo las sábanas pueden mejorar significativamente su relación si logran conciliar mejor el sueño a la hora de dormir juntos, asegura Lissa Coffey, experta en relaciones del Better Sleep Council (BSC, Consejo para un Mejor Sueño). Pero a pesar de que muchas parejas pueden vivir felizmente juntas, no pueden dormir bien uno al lado del otro.
Una mala noche de sueño generalmente es el resultado de dos estilos de dormir incompatibles entre los amantes.
Estudios del consumidor realizados por el BSC hallaron que en promedio, uno de cada tres estadounidenses reportó que los problemas para dormir de su pareja tienen un impacto negativo en su propia calidad de sueño.
COMO ADMINISTRAR BIEN EL DINERO CON TU PAREJA
Cómo administrar bien el dinero
Él dice: “Creo que mi esposa, Laura, *
gasta dinero en cosas innecesarias, o que por lo menos yo creo que
no necesitamos. Además, parece que es incapaz de ahorrar, y eso se
convierte en un auténtico problema cuando hay gastos inesperados. He
llegado a la conclusión de que si ella tiene dinero en el bolsillo, se
lo gasta”.
Ella dice: “Tal vez yo no ahorro tanto, pero mi esposo no tiene ni idea de lo que cuesta todo: la comida, los muebles y objetos decorativos, los gastos de la casa. Soy yo quien pasa más tiempo en el hogar; por eso estoy al tanto de lo que necesitamos y lo compro, aunque eso nos lleve a otra discusión por culpa del dinero”.
Ella dice: “Tal vez yo no ahorro tanto, pero mi esposo no tiene ni idea de lo que cuesta todo: la comida, los muebles y objetos decorativos, los gastos de la casa. Soy yo quien pasa más tiempo en el hogar; por eso estoy al tanto de lo que necesitamos y lo compro, aunque eso nos lleve a otra discusión por culpa del dinero”.
EL DINERO puede ser uno de los
temas más difíciles de tratar con tranquilidad. No sorprende que suela
encabezar la lista de causas de discusiones matrimoniales.
A veces, las parejas que
no tienen un punto de vista equilibrado del dinero afrontan tensiones,
riñas, daños emocionales e incluso espirituales (1 Timoteo 6:9, 10).
Los padres que no administran bien sus ingresos a menudo tienen que
trabajar más, privando así de apoyo emocional y espiritual a su cónyuge e
hijos. Tampoco dan a sus hijos un buen ejemplo respecto a ser
razonables en cuestiones de dinero.
La Biblia reconoce que “el dinero es para una protección” (Eclesiastés 7:12).
Pero solo servirá de protección a su matrimonio y su familia si usted
aprende a administrarlo y a hablar de los asuntos económicos con su
cónyuge. * De hecho, en vez de convertirse en disputas, las conversaciones sobre dinero pueden incluso fortalecer el vínculo matrimonial.
Entonces, ¿por qué causa el
dinero tantos problemas en el matrimonio? Para que las conversaciones
sobre este tema sean constructivas y no se conviertan en riñas, ¿qué
pasos prácticos se pueden dar?
¿
Qué dificultades se presentan?
Ahora bien, los desacuerdos
por cuestiones de dinero van más allá de la cuestión económica; suelen
deberse a la desconfianza o al temor. Por ejemplo, el hombre que pide
explicaciones a su esposa hasta por el más mínimo gasto efectuado quizás
no confíe realmente en que ella pueda manejar la economía familiar.
Y la mujer que se queja de que su esposo ahorra muy poco probablemente
tema que algún acontecimiento futuro perjudique la situación económica
de la familia.
Los cónyuges se enfrentan a
otra dificultad: la diferencia de antecedentes. Matthew, que lleva ocho
años casado, cuenta: “Mi esposa proviene de una familia que administraba
bien el dinero. Ella no tiene los mismos complejos que yo. Mi padre era
alcohólico, fumaba un cigarrillo tras otro y pasaba largas temporadas
sin trabajo. Muchas veces carecíamos de lo necesario, por lo que
desarrollé pánico a las deudas. Por
eso a veces soy irrazonable con mi esposa en asuntos de dinero”. Sin
importar cuál sea el motivo de tensión, ¿cómo puede usted lograr que el
dinero sea una ayuda —y no un problema— en su matrimonio?
¿Qué es más importante para usted: el dinero o su matrimonio?
Cuatro medidas indispensables
La Biblia no es un manual de
economía, pero contiene consejos sabios y prácticos que pueden ayudar a
los cónyuges a evitar problemas económicos. ¿Por qué no analiza dichos
consejos y trata de seguir las sugerencias que se ofrecen a
continuación?
1. Aprendan a hablar de dinero con tranquilidad.
“Con los que consultan juntos hay sabiduría.” (Proverbios 13:10.)
Dependiendo de sus antecedentes, quizás le resulte incómodo consultar a
otros —especialmente a su cónyuge— sobre cuestiones de dinero. Aun así,
conviene que aprenda a hablar de este importante asunto. Por ejemplo,
¿por qué no le explica a su cónyuge cómo cree que influyó en usted la
actitud de sus padres hacia el dinero? Por otra parte, intente
comprender cómo han influido los antecedentes de su cónyuge en la
actitud de él o de ella.
No hace falta esperar a que
surja un problema para hablar de estas cuestiones. Un escritor bíblico
preguntó: “¿Andarán dos juntos a menos que se hayan encontrado por
cita?” (Amós 3:3).
¿Qué nos enseñan estas palabras? Que si apartamos un tiempo específico
para hablar de asuntos económicos, será menos probable que se produzcan
malentendidos y discusiones.
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? Fijen
un día para hablar de la economía familiar, por ejemplo, el primero de
cada mes o de cada semana. La conversación debe ser breve, de quince
minutos como máximo. Escojan un momento propicio para que ambos estén
tranquilos. Y comprométanse a no hablar de dinero en determinadas
ocasiones, como a la hora de las comidas o mientras pasan tiempo con sus
hijos.
2. Decidan juntos cómo verán los ingresos.
“En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera.” (Romanos 12:10.)
Si es usted el único que lleva un sueldo a casa, puede honrar a su
cónyuge viendo dicho sueldo no como algo suyo, sino de toda la familia (1 Timoteo 5:8).
Si ambos cónyuges trabajan,
pueden mostrarse honra diciéndose lo que ganan y los gastos importantes
que hacen. Si uno oculta a su cónyuge cualquiera de estos datos, es
probable que socave su confianza y dañe la relación. Eso no significa
necesariamente que deba consultarlo para cualquier gasto mínimo. Pero si
habla con su pareja antes de realizar compras más importantes,
demostrará que valora su opinión.
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? Decidan
juntos cuánto puede gastar cada uno sin tener que consultar al otro,
sea poco o mucho dinero. Hable siempre con su cónyuge si quiere gastar
más de lo acordado.
3. Pongan sus planes por escrito.
“Los planes hechos con cuidado traen prosperidad.” (Proverbios 21:5, Nueva Biblia al Día.)
Una forma de planear para el futuro y evitar que se desperdicie lo que
han ganado con tanto esfuerzo es elaborar un presupuesto familiar. Nina,
que lleva cinco años casada, dice: “Ver los ingresos y los gastos
reflejados en papel te abre los ojos. Es muy difícil negar la realidad”.
Llevar un presupuesto
no tiene por qué ser complicado. Darren, casado ya por veintiséis años y
padre de dos muchachos, recuerda: “Al principio utilizábamos un sistema
de sobres. Colocábamos el dinero de la semana en diferentes sobres:
para la comida, el entretenimiento e incluso para la peluquería. Si nos
quedábamos sin dinero en un sobre, lo sacábamos de otro, pero siempre
nos asegurábamos de devolver el dinero a ese sobre lo antes posible”.
¿Qué hay de su familia? Si ustedes no suelen pagar sus cuentas en
efectivo, sino mediante banca electrónica o tarjetas de crédito, es muy importante que tengan un presupuesto y lleven registro de sus gastos.
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? Anoten
todos sus gastos fijos y pónganse de acuerdo sobre qué porcentaje de
sus ingresos deben ahorrar. Entonces hagan una lista de gastos
variables, como los de alimentación, electricidad y teléfono. Luego
lleven registro de todos sus gastos durante varios meses. De ser
necesario, hagan ajustes en su estilo de vida para no acumular deudas.
4. Decidan quién se encargará de cada cosa.
“Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.” (Eclesiastés 4:9, 10, Nueva Versión Internacional.)
En algunas familias, la responsabilidad de administrar el dinero la
lleva el esposo. En otras, es la esposa quien atiende esta tarea de
manera competente (Proverbios 31:10-28).
Sin embargo, muchas parejas deciden compartir la carga. Mario, que
lleva veintiún años casado, explica: “Mi esposa se ocupa de las facturas
y los gastos menores, y yo de los impuestos, los contratos y el
alquiler. Cada uno informa al otro, y colaboramos como socios”. Sea cual
sea el método, la clave es trabajar en equipo.
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? Tomando
en cuenta los puntos fuertes y los débiles de cada uno, decidan quién
se ocupará de cada responsabilidad. Un par de meses después vean cómo
les ha ido. Estén dispuestos a hacer modificaciones. Para comprender
mejor las labores que desempeña su cónyuge, como pagar facturas o ir de
compras, intenten intercambiar los papeles de vez en cuando.
¿
Qué revelan sus conversaciones sobre dinero?
Sus conversaciones sobre
dinero no tienen por qué sofocar el amor. Leah, que lleva cinco años
casada, lo ha comprobado. Ella cuenta: “Mi esposo y yo hemos aprendido a
ser francos y honrados cuando hablamos de dinero. Como resultado, ahora
trabajamos en equipo, y nuestro amor ha crecido”.
Cuando los cónyuges hablan de
cómo quieren gastar el dinero, comparten sus esperanzas y sueños, y
fortalecen su sentido del compromiso. Si se ponen de acuerdo antes de
hacer compras importantes, dan prueba de que respetan las opiniones y
los sentimientos de cada uno. Y al permitir que el otro gaste una
cantidad específica sin consultar, demuestran que confían el uno en el
otro. El respeto y la confianza son los ingredientes de una relación
verdaderamente amorosa. Sin duda, una relación como esa no tiene precio,
así que ¿merece la pena discutir por dinero?
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