No
puedes tener ganas de reconciliarte si todavía te da vueltas en la
cabeza la causa de la discusión. Solo cuando sientas que estás en paz
con el tema, puedes considerar hacer las paces. De otro modo se
estropeará el momento con algún reproche.
1. Asegúrate de que la pelea se terminó
No
puedes tener ganas de reconciliarte si todavía te da vueltas en la
cabeza la causa de la discusión. Solo cuando sientas que estás en paz
con el tema, puedes considerar hacer las paces. De otro modo se
estropeará el momento con algún reproche.
Brazos
cruzados y manos cerradas indican que no quieres un diálogo. Mantén tu
lenguaje corporal abierto al otro. Deja los brazos relajados, tus manos
abiertas y receptivas. Mira a los ojos del otro y sonríe amablemente.
Esto quiere decir que invites al otro a acercarse a ti y a permitirte
que te aproximes.
Después
de la pelea hay que curar las heridas del corazón. No dejes que la
televisión, la radio o una interrupción inesperada rompan con la magia
de esta reconciliación necesaria. Apaga todos los artefactos y asegúrate
de disponer de un buen rato a solas con tu pareja. Si hay niños en la
casa pide que alguien los vigile o, en último caso, inventa algo para
que estén entretenidos.
No
es momento de quedarse en silencio. Si tienes que pedir disculpas hazlo
ahora, de corazón. Pedir perdón no es perder una batalla, es reconocer
que una acción estuvo mal, tu pareja sabrá apreciar tu nobleza y se
empezará a restablecer esa unión entre los dos
Del
mismo modo, cuando tu pareja te pida perdón, discúlpalo sin
mortificarlo, de una manera sencilla y generosa. No hay nada más
humillante que sentirse “pisoteado” cuando se pide perdón. El acto de
disculpar la base de la reconciliación.a
pareja tiene un código de caricias, abrazos, besos y mimos que son muy
necesarios y esperados después de una pelea. Una discusión hace que las
dos partes de una relación se mantengan, durante un tiempo,
distantes y
tensas. Es muy reconfortante volver a sentir la seguridad del amor del
otro en sus brazos. No escatimes besos, caricias y demostraciones de
afecto, son como un bálsamo en una herida.
Es
una muy buena idea hacer una celebración para dos. Una salida romántica a
cenar, una noche de hotel o un fin de semana para dos. Evita salidas
como el cine o el teatro, lo que necesita la pareja es comunicarse,
estar enfocados el uno en el otro y restablecer ese cordón invisible que
los hace una pareja con códigos propios.
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