Y
la pregunta que todos nos hacemos es ¿Dónde están los valores, donde
está la ética? Bueno, para buscarla y entenderla necesitamos comprender
qué está ocurriendo con los valores familiares, y con la sociedad en
sí.
La
publicidad, la inversión de valores, la poca comunicación entre padres
e hijos, la falta de educación sexual, la ligereza con la que se ve el
despertar de la sexualidad y lo que esto conlleva, nos ha llevado a un
deterioro de lo que es la relación de pareja. Y esto ocurre porque
estamos viviendo una ausencia global sobre las razones por las que el
sexo fue creado.
Y
es que el sexo puede enaltecer o ennoblecer, así como puede degradar
la dignidad humana, puede ser vehículo de amor y constructor de las
relaciones humanas o puede ser expresión de egoísmo, y medio explotador y
devastador de las mismas.
Se
dan cuenta que importante es el sexo? No es tan solo pasarla bien, ni
solo un momento de puro placer, el sexo debe verse como una entrega
donde tú me importes y entendamos las consecuencias de nuestros actos.
Entonces creo que ya podemos comenzar a hablar de ética sexual, la cual podemos definir como aquella que recoge todos los principios o normas de conducta moral en el ámbito del sexo y las relaciones sexuales,
tanto en los procesos sexuales que se dan entre individuos así como
sus efectos e implicaciones a nivel emocional, físico, social y legal
de las prácticas sexuales.
Cuando
decidimos tener una relación de pareja, debemos siempre dialogar sobre
lo que nosotros esperamos y podemos dar a esta relación, esto debe
incluir lo que para nosotros significa una vida sexual sana y plena.
A
pesar de venir de una cultura similar, cada familia tiene valores y
creencias muy diferentes, las cuales nos marcaran al momento de la
intimidad. También vemos como nuestras creencias nos ayudaran en el
manejo de lo que será el día a día en la vida en común como también en
la crianza y el manejo de los hijos.
Puedo
dar como ejemplo el hecho de que en República Dominicana los hombres
tienen el permiso de ser infieles y es visto como parte de nuestra
cultura, lo cual falta totalmente a la ética sexual dentro de la
relación de pareja, pero para que esta pueda ser respetada, la mujer
debe comenzar a formalizar sus derechos y dejar claro sus límites. Así
también vemos como la responsabilidad de lo que significa una relación
estable debe ser una situación de dos y no de uno.
Por
eso al referirnos a la pareja, debemos siempre pensar en dos y
comprender que es una situación de doble vía, donde yo debo recibir lo
mismo que doy. Y que nunca debo hacer nada que esté en contra de mis
principios y de mis ideales, nunca debemos negociar nuestra dignidad.
Por
lo tanto, al momento de elegir pareja debemos tomar en cuenta los
valores que ambos tenemos, si nuestros propósitos en la vida son
similares y si nuestra relación estará basada en exclusividad y
respeto.
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